La CFE, ni competitiva ni rentable, no genera valor para el Estado: ASF

La Auditoría Superior de la Federación presentó un reporte de la actividad desempeñada por la empresa productiva del Estado en 2019
La Auditoría Superior de la Federación revela en su informe sobre el Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2019, que la actividad financiera desempeñada el año pasado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) “no es rentable ni generó valor económico para el Estado”, como consecuencia de la mala gobernanza y gobierno corporativo, el mal desempeño financiero y operativo, así como por la vulnerabilidad en sus sistemas digitales de seguridad, lo que se evidenció con las pérdidas integrales registradas el año pasado por 40,382,120 millones de pesos.

Con el propósito de evaluar la eficacia, eficiencia y la economía de la CFE, la ASF refiere que la Empresa Productiva del Estado (EPE) fue sujeta a la revisión de gobernanza en la conducción y dirección; desempeño financiero para analizar su rentabilidad y generación de valor económico, desempeño operativo en los procesos de la cadena de valor (generación, transmisión, distribución y suministro de electricidad); infraestructura, rentabilidad de los proyectos de inversión, mecanismos de combate a la corrupción implementados y contribución de la CFE en el cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, respecto de la generación de electricidad por fuentes limpias y renovables.

Tras la evaluación, los resultados que arrojó la auditoría revela que respecto de la generación de valor económico, la CFE registró un resultado de generación de riqueza residual negativo de 144,267,354.2 miles de pesos (mdp), aunque éste fue menor en 8.9% respecto de 2018; con la aplicación de los modelos de predicción de riesgo de quiebra técnica, Altman Z Score y Springate, se determinó que los resultados financieros de la Empresa Productiva del Estado (EPE) no son óptimos para considerarse una empresa con solidez financiera: en el primero, se obtuvo un resultado de 0.74 puntos, superior al observado en 2018 de 0.72 puntos, y en el segundo, la CFE tuvo un valor de 0.45 puntos, resultado inferior al 0.862 puntos que es el límite que define a una empresa con finanzas sanas, por lo que hay cierto riesgo de que la empresa sea insolvente en el corto plazo.

INVERSIÓN. La auditoría refiere además que, al cierre de diciembre 2019, los pasivos financieros de la CFE tenían un saldo de 353,428,750.0 mdp y a junio 2020 éstos contaban con 409,017,054.0 mdp, el incremento obedeció principalmente a las fluctuaciones cambiarias del peso mexicano respecto de las monedas de los financiamientos.
En 2019, la CFE desembolsó 40,455,722.0 mdp para el pago de bienes arrendados (82.0% del total correspondió a gasoductos), cifra superior en 63.5% a la registrada en 2018, y superior en 143.7% al del 2017.
La remedición de pasivos laborales por beneficios definidos fue de 103,819,133.0 mdp, por lo que la CFE obtuvo una pérdida integral de 40,382,120.0 millones de pesos.

En el apartado que corresponde a la gobernanza, el Consejo de Administración de la CFE desarrolló 9 sesiones en las que convino 120 acuerdos, en los que no se abordaron los riesgos críticos identificados por la ASF relacionados con las problemáticas presentadas como las pérdidas técnicas en transmisión; el incremento de la cartera vencida; los costos ineficientes transferidos a las tarifas y la generación de electricidad con tecnologías limpias.

CIBERSEGURIDAD. En el mismo tenor, la ASF exhibió que la Comisión Federal de Electricidad carece de un adecuado control, manejo, evaluación, supervisión y validación del inventario de equipos de cómputo.
El informe de la ADF revela que la vulnerabilidad de los servidores Microsoft SharePoint estaban expuestos a la web, lo que quedó en evidencia tras el ataque de un hacker el 10 de noviembre de 2019, que mediante un ataque cibernético con el que secuestró información y contenidos de computadoras de la dependencia, ocasionando la pérdida de activos de información en los servidores y equipos de usuario final, así como la interrupción de los procesos de negocio de la empresa.

De acuerdo con la auditoría, la falla en las medidas de seguridad cibernética había sido corregida por el fabricante seis meses antes del ataque, sin embargo, debido a la falta de gestión de actualizaciones de seguridad, entre otros controles, la vulnerabilidad no fue remediada por Pemex, empresa muy ligada a los tratos y convenios con la CFE, lo que contribuyó para que los equipos de cómputo hayan sido secuestrados.

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *