Insabi: Bajó a 6% deserción de médicos contratados para enfrentar COVID-19

El índice es menor al registrado hasta antes de la pandemia, cuando el 11 por ciento abandonada sus labores. “Durante la crisis sanitaria han podido más las ganas de ayudar y la búsqueda de ganarle la batalla a la muerte”, dice a Crónica el coordinador nacional Alejandro Svarch

La oportunidad de salvar vidas frente a un enemigo desconocido y la urgencia inaplazable de atención médica en todo el país ha provocado mayor arraigo entre el personal médico contratado durante la COVID-19… al menos en el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar.

“El número de bajas de médicos y enfermeras antes de la crisis sanitaria era mayor al de ahora”, aseguró en entrevista con Crónica Alejandro Svarch, titular de la Coordinación Nacional Médica del Insabi.

Conforme a los registros de la institución, antes de febrero de 2020 el índice de deserción de médicos, enfermeras y especialistas de recién ingreso era del 11 por ciento, y la cifra ha disminuido durante la pandemia.

“El porcentaje de abandono en este tiempo de gran necesidad bajó al 6 por ciento”, indicó.

De acuerdo con los datos actualizados al mes de noviembre del año pasado, el Instituto había contratado 13 mil 342 recursos humanos para la salud, entre ellos 3 mil 559 médicos generales, 574 médicos especialistas, 8 mil 215 enfermeras generales y 64 enfermeras especialistas. Además de camilleros, afanadores y otros auxiliares.

“De esos 13 mil y tantos, las bajas o el índice general de quienes ya no están trabajando con nosotros o decidieron suspender la relación laboral por distintos motivos, apenas rebasa el 6 por ciento”, especificó el funcionario.

De los 3 mil 559 médicos generales, por ejemplo, se han ido 242, es decir el 7 por ciento. El mayor porcentaje de deserción se ha dado entre enfermeras especialistas: de las 64 contratadas, 8 renunciaron, el 13 por ciento.

-¿Por qué considera que ha crecido el arraigo? -se preguntó a Svarch.

-Es un tema muy relevante, estratégico, porque significa un gran compromiso del recurso humano con la necesidad de atención durante la pandemia. Se ha generado una mística palpable entre el recurso humano existente y los pacientes, el deber y la responsabilidad de ganarle la batalla a la muerte. Es muy difícil que decidan dejar el trabajo, se han formado equipos muy unidos, cohesionados.

-¿Cuáles son las principales causas detectadas para la deserción?

-Identificamos que hasta el 3 por ciento de este 6 por ciento: la mitad, es por migración laboral.

-¿A qué le llaman migración laboral?

-Cuando el recurso humano que está trabajando con nosotros nos solicita un cambio de adscripción, porque su lugar de origen o donde vive no es el lugar donde trabajan; en algunos casos, cuando existe la posibilidad de mandarlo a su lugar de origen o al menos cerca de ahí, lo hacemos, pero no es en todos los casos. Es cuando, por ejemplo, alguien que está en Chihuahua nos solicita ser enviado a Durango. No se puede cumplir en todos los casos, porque nos debemos guiar por los sitios donde la necesidad es mayor.

Según Svarch, “la adherencia se da cuando alguien trabaja en el lugar donde nació y está su familia y es lo que buscamos en la mayoría de los contratos, porque garantizará que ese recurso, una vez terminada la pandemia, quiera seguir trabajando en las instituciones del sector público”.

-En el trabajo de campo es fácil encontrar testimonios de médicos y enfermeras que se van porque temen a la muerte, o porque consideran que no cuentan con el equipo de protección para enfrentar la enfermedad…

-El temor existe, es una enfermedad desconocida para el gremio médico, con un elevado nivel de complejidad médica y por supuesto que encierra un riesgo de contagiarse para el personal médico, pero las ganas de ayudar, la valentía y el compromiso han podido más. En otras circunstancias, el número de bajas ha sido mayor que el de ahora. La pandemia ha despertado mayor responsabilidad social en el gremio médico.

La deserción en todo el sector salud -contabilizando otras dependencias como el IMSS o el ISSSTE- ha fluctuado en los últimos años entre el 10 y el 12 por ciento…

“Los médicos y enfermeras especialistas son los que tienen más movilidad en el sector, porque son constantes las tentaciones para cambiarse: es común que los especialistas vayan de un hospital a otro. Eso lo constatamos antes del COVID, pero ahora, aún entre ellos y pese a los riesgos y la gran carga de trabajo, el porcentaje ha bajado a prácticamente la mitad”.

A todo el personal contratado para atender el coronavirus, aseguró el Coordinador, “se le otorgará una plaza”.

La realidad actual ha develado a la par la falta de especialistas, de manera específica, en terapia intensiva…

“Cuando vamos al campo y visitamos a los equipos de atención nos damos cuenta que hay muchos médicos generales actuando como coordinadores en terapia intensiva, ellos ocupan un papel  protagónico, porque hay especialistas sólo en un turno, o hay turnos en los cuales ni siquiera hay especialistas”.

-¿Cuántos médicos especialistas en terapia intensiva hay en el país? -se le cuestionó.

-Son menos de mil en todo México, es un déficit crítico, por eso, como jefes de los equipos conformados para enfrentar al COVID, hay médicos generales. El trabajo no sólo puede ser desarrollado por los expertos en terapia intensiva, también lo han desarrollado con éxito los generales, o internistas, anestesiólogos y urgenciólogos, que perfectamente se han convertido en líderes de equipo…

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