El suroriente y norponiente son los sectores en donde se concentra la mayoría de los casos de violencia de género. Las cifras de denuncias han disminuido en comparación con años anteriores, pero se desconoce por qué las mujeres no están acudiendo a solicitar apoyo.
Silvana Fernández Meléndez, coordinadora general del Centro de Justicia para las Mujeres (CEJUM), indicó que en el centro atienden a todas las mujeres víctimas por razones de género.
Los tipos y modalidades de violencia incluyen: física, psicológica, económica, patrimonial y sexual, y puede ser familiar, laboral, institucional y comunitaria. “Lamentablemente no te puedo dar una estadística clara porque asisten mujeres de todas las edades, desde niñas, adolescentes hasta mujeres adultas y personas mayores”.
La violencia que más se registra es la psicológica y se sufre dentro del núcleo familiar, ejercida por hombres que viven dentro de la misma casa de la víctima y son la pareja o el padre de las afectadas.
En lo que va del año, CEJUM ha brindado 15 mil 292 servicios en total en las diversas áreas, como trabajo social, psicología, jurídico en lo familiar, área de empoderamiento, área médica, personal del DIF y ministerio público.
Y se tienen registradas 8 mil 552 mujeres beneficiarias; este año en el CEJUM han disminuido las atenciones, sin embargo, no significa que la violencia ha disminuido; se está tratando de identificar la causa.
Fernández Meléndez aclaró que actualmente existen más instituciones que atienden la violencia de género; por ello, tienen más opciones y acuden al lugar más cercano a su domicilio.
Es primordial no juzgar a las mujeres que se encuentran en esta situación y, sobre todo, creerles, pues en ocasiones existen estereotipos donde se les comenta: “si está en esa relación es porque ella quiere”. “No es fácil salir de un círculo de violencia y más cuando son dependientes económica y emocionalmente; siempre el primer paso es creerles todo lo que dicen y no juzgarles”.
También es importante tener información y decirles a dónde tienen que acudir y, si es posible, brindarles un acompañamiento para que literalmente no se sientan solas y se sientan acompañadas.







