“La honestidad paga”: Chumel Torres presenta conferencia magistral en el ChihuAgua Fest 2026

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El comediante político Chumel Torres, chihuahuense de nacimiento, convirtió el auditorio de Expo Chihuahua en un espacio de carcajadas, reflexión y silencios que apretaron la garganta, durante la conferencia magistral de cierre del ChihuAgua Fest 2026, titulada “La honestidad paga”. Fue una charla sin concesiones, cargada de ironía, memoria personal y un mensaje claro: la ética sí rinde frutos, aunque no siempre en la moneda que el mundo presume.

El evento reunió a cientos de estudiantes de universidades, tecnológicos, la Escuela Normal del Estado y planteles de nivel medio superior, como bachilleres, Cetis y Cbtis, además de autoridades e invitados especiales. Como invitada de honor estuvo la gobernadora Maru Campos Galván, mientras que el anfitrión fue Alan Falomir Sáenz, director general de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), en una jornada que apostó por cerrar con ideas que trascienden el escenario.

Orgullo norteño y memoria del desierto

Desde el arranque, Chumel conectó con el público apelando a su identidad. “Hay un chihuahuismo, una arrogancia mamoncilla de ser de Chihuahua”, soltó entre risas, para luego anclar su historia en la sequía de los años ochenta y la educación casi traumática —pero efectiva— de cuidar el agua. “Crecimos traumados cuidando el agua… yo ahorita en la Ciudad de México hago que los chilangos la cuiden, aunque sí tengan”, dijo, provocando aplausos espontáneos.

Ese recuerdo no fue gratuito. Para Torres, haber crecido en el desierto marcó una ética de vida: austeridad, conciencia y responsabilidad colectiva. “Nosotros vivíamos en Samalayuca, güey… por eso no dejo ni la luz prendida, porque Pancho Barrio me traumó”, bromeó, mientras dejaba claro que el cuidado del agua no es discurso, sino hábito aprendido.

El prejuicio y el falso privilegio

Uno de los momentos más punzantes de la conferencia llegó cuando habló del prejuicio social y la narrativa del privilegio. Recordó una discusión con una amiga de izquierda que lo acusó de haber nacido favorecido. “Ese es el problema, juzgar por cómo me veo”, respondió. “Soy ‘güero de rancho’: parecemos ricos, pero no somos”.

Ahí, el humor dio paso a una crítica profunda sobre la facilidad con la que se etiqueta al otro sin conocer su historia. “Si supieras de dónde vengo, no estarías diciendo esta reverenda estupidez”, lanzó, arrancando risas nerviosas y asentimientos entre el público joven.

“No somos esa familia”

El corazón del mensaje llegó con una anécdota familiar que humedeció más de un par de ojitos. Chumel recordó cómo una de sus tías enfrentó a un primo que había robado un billete. “No somos esa familia”, le dijo ella, arrodillándose frente al niño. “Todo lo que tengo es para ti, pero no tienes que robar”.

Ese episodio, confesó, marcó su brújula moral. “Cuando te educan con ética, comprendes. Eres empático, pero no pendejo”, sentenció, diferenciando entre la tolerancia inteligente y la ingenuidad peligrosa.

Educación, incorruptibilidad y vocación

Torres se definió a sí mismo no como comediante ni periodista, sino como “astronauta”: alguien que vive de hacer lo que ama. “Soy incorruptible porque me encanta lo que hago”, afirmó. “No quiero ser dueño de la NASA, quiero ir al espacio todos los días”.

Desde esa lógica explicó por qué ha rechazado favores, dinero y presiones políticas. “La honestidad paga… despacito, pero paga. En otra divisa, pero paga”, dijo, una frase que se convirtió en uno de los momentos más aplaudidos de la noche.

Del Capitolio al Vaticano

La conferencia escaló cuando narró su llegada al Capitolio en Washington y, más adelante, su experiencia con el Papa Francisco, invitado como uno de los comediantes del mundo convocados al Vaticano. “Ese boleto no lo venden”, repitió. “No hay VIP para eso”.

El relato del encuentro con el pontífice fue íntimo y poderoso. “Ustedes hacen reír a Dios”, citó al Papa, quien definió la comedia como denuncia que no siembra odio, sino conciencia. “Ahí entendí que Dios estaba trenzando las tres cosas por las que rezaba mi mamá: que fuera buen hombre, que me fuera bien y que fuera temeroso de Dios”.

El nombre como herencia

Hacia el cierre, Chumel dejó uno de los mensajes más contundentes para los jóvenes presentes. “No heredé dinero. Heredé mi nombre”, dijo. “Y con mi nombre he hecho todo esto”. Llamó a cuidar la reputación, la ética y el trabajo diario, porque te tienen que conocer, y eso solo se logra con constancia y amor por lo que haces.

“Sean las tías de sus Chumeles”, pidió, dirigiéndose a líderes, maestros y autoridades. “Porque se les puede estar pelando un futuro talento, un futuro orgullo”.

Entre aplausos y la entrega de un reconocimiento de la gobernadora Maru Campos, Chumel Torres cerró su participación orgulloso de su origen. “Crecí con todo el privilegio del mundo”, concluyó, resignificando la palabra. Privilegio no como riqueza, sino como educación, valores y pertenencia. Así, el ChihuAgua Fest 2026 bajó el telón con una certeza compartida: la honestidad, aunque no siempre haga ruido, sí deja huella.