Impulsan capacitación tecnológica en secundarias de zonas vulnerables de Juárez

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Con el objetivo de acercar la tecnología a estudiantes de sectores con mayores carencias, el programa FabLab ha enfocado sus esfuerzos en secundarias ubicadas en zonas vulnerables de Ciudad Juárez, donde las oportunidades de acceso a capacitación especializada suelen ser limitadas.

Gabriela Soto, coordinadora del programa, explicó que aunque el laboratorio opera en un espacio facilitado, la iniciativa está dirigida específicamente a estudiantes de escuelas públicas, principalmente aquellas situadas en las orillas de la ciudad o con indicadores de deserción escolar elevados.

“Buscamos llegar a sectores más vulnerables. Analizamos las zonas, revisamos datos como el porcentaje de deserción y, sobre todo, nos acercamos directamente a las escuelas que están en áreas como los kilómetros, Anapra o el Valle de Juárez, donde sabemos que no siempre llegan este tipo de oportunidades”, señaló.

Entre los planteles que han sido identificados por ubicarse en contextos de mayor vulnerabilidad se encuentran la Secundaria Federal 14 en el sector de Anapra; la Secundaria Técnica 93, así como escuelas ubicadas en zonas cercanas al bulevar Zaragoza y el Libramiento, además de un plantel del Valle de Juárez que recientemente solicitó integrarse al programa.

En la convocatoria más reciente se registraron aproximadamente 15 escuelas, aunque solo nueve pueden ser atendidas por generación debido a la capacidad del laboratorio. Cada ciclo escolar se trabajan dos generaciones, una de febrero a junio y otra de septiembre a diciembre, lo que permite beneficiar hasta 18 escuelas por año. Las instituciones que no alcanzan lugar quedan en lista de espera con prioridad para la siguiente convocatoria.

La capacitación tiene una duración de 12 semanas. Durante ese periodo, cada escuela asiste semanalmente para cursar tres módulos: programación y robótica, realidad extendida (aumentada, mixta y virtual) y fabricación digital. En este último, los alumnos desarrollan un prototipo funcional, desde el diseño hasta la impresión, aprendiendo conceptos de circuitos eléctricos, conexiones y componentes tecnológicos.

Además de las habilidades técnicas, el programa fortalece competencias blandas como el trabajo en equipo y la resolución de problemas. Al concluir, los estudiantes reciben un diploma que acredita su participación en las 12 semanas de formación.

Soto destacó que el costo comercial estimado de esta capacitación ronda los 4 mil pesos por alumno, monto que los estudiantes no pagan, ya que el programa es financiado por donantes y aliados como la Fundación Rosario Campos de Fernández, el gobierno municipal, el gobierno del estado, BRP y Fechac.

Aunque el modelo tuvo una primera etapa años atrás, en septiembre de 2024 inició una segunda fase más estructurada, que durante 2025 logró consolidar su operación administrativa y técnica. Actualmente, el equipo trabaja para ampliar el alcance y continuar priorizando a escuelas de sectores donde la brecha tecnológica es más evidente.

“Queremos que más escuelas tengan la oportunidad. Sabemos que en muchas de estas zonas los jóvenes necesitan este impulso para acercarse a la tecnología y visualizar nuevas posibilidades para su futuro”, concluyó la coordinadora.