De niña, Camila Morrone se extrañaba cuando oía a su madre y a su padre discutir y repetir una y otra vez las mismas frases en el salón de su casa. Más tarde entendió que la profesión de sus progenitores —ambos actores— exigía muchas horas de preparación repasando frases, ensayando guiones y acudiendo a pruebas que no siempre tenían el resultado esperado.
La actriz, de 28 años, ha contado que llegó a sentir cierto rechazo por el mundo de la interpretación, aunque en el fondo sabía que ese era también su camino a seguir.
Este año está siendo posiblemente el más importante de su carrera por la repercusión y acogida que está teniendo su trabajo. Su interpretación en la miniserie de Netfflix, “Algo terrible está a punto de suceder”, una ficción de terror dirigida por la jovencísima Haley Z. Boston y coprotagonizada junto a Adam Di Marco (“The White Lotus”), ha recibido tan buenas críticas que la prensa especializada ya la ve como posible nominada a los Emmy. De ser así, sería su segunda nominación; la primera fue en 2023 por su papel de Camila Dunne en “Daisy Jones and the Six”. Con su nueva serie, el exigente público del género de terror ha respondido de forma muy positiva. Según datos de la plataforma, esta se coló entre los contenidos más vistos en Estados Unidos días después de estrenarse.
Origen argentino y conexión con Al Pacino
Este no es el único proyecto del que puede presumir esta californiana de origen argentino. Morrone forma parte de la segunda temporada de “El infiltrado”, serie de Prime Video estrenada en enero y que es una continuación de una primera temporada emitida en 2016 y basada en la obra de John Le Carré.
Ella solo tiene elogios sobre la serie y ha encontrado en este papel la oportunidad para poder hablar tanto inglés como español, algo nuevo en su faceta de actriz:
“Soy argentina y nunca había tenido la oportunidad de interpretar a un personaje que hablara ambas lenguas. Fue emocionante poder compartir eso de mi vida personal porque es una parte importante de quien soy”, contó en una entrevista durante la promoción. Los nuevos episodios han tenido una buena recepción y, aunque no hay confirmada de momento una tercera temporada, la actriz estaría encantada de participar en ella.
Sus raíces argentinas vienen tanto por parte de padre, el actor Máximo Morrone, como de madre, la intérprete Lucila Polak. De ellos heredó el interés por el oficio de actor, del que también ha conocido la parte más dura.
“Acompañaba a mis padres a los castings y esperaba en la sala después del colegio”, contó en una entrevista. Esa infancia atípica para cualquier niño, pero no tan extraña en las colinas de Los Ángeles, cambió cuando sus padres se separaron en 2006. Dos años después, su madre inició una relación de una década con Al Pacino, con quien Morrone se ha criado durante años y a quien define como “el Messi de nuestra industria”, una metáfora futbolera que delata su sangre argentina.
En The Times, se refirió a él como “una figura paterna”, aunque “no técnicamente mi padrastro”. “Soy muy afortunada de haberle conocido y haber sido criada en su presencia”, añadió.







