Con razón Elon Musk odia ‘La odisea’

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Elon Musk sigue enojado por La odisea.

Por meses, él y sus acólitos han estado haciendo un berrinche en internet sobre el elenco de la adaptación de Christopher Nolan de la antigua epopeya, en particular por su decisión de que la actriz negra Lupita Nyong’o interpretara a Helena de Troya y que el actor trans Elliot Page interpretara al guerrero Sinón. Ahora que la película se estrenó, algunos conservadores han reconocido que no hay nada particularmente woke en el exitoso relato de Nolan sobre el honor y el sacrificio masculino. Se toma libertades con el material original, como lo haría cualquier versión de Hollywood, pero una de sus principales desviaciones es un marco moral que es más cristiano que pagano, lo cual no debería ofender a la mayoría de los conservadores sociales.

Sin embargo, Musk ha seguido molesto. El martes prometió hacer una película de la Odisea generada por inteligencia artificial e “históricamente precisa” para fin de año, y publicó un fragmento absurdamente kitsch hecho con su generador de imágenes Grok. Al hacerlo, acentuó inadvertidamente una razón por la cual La odisea de Nolan es tan poderosa: representa una rebelión de lo humano en un mundo atiborrado de bazofia de IA.

A pesar de su extenso lienzo, La odisea de Nolan a menudo tiene una escala sorprendentemente íntima y es moderada en su uso de efectos generados por computadora. “Nos gusta pasar mucho tiempo en lugares reales, en locaciones reales, teniendo cosas frente a la cámara que sean tangibles y táctiles”, le dijo su director de fotografía Hoyte van Hoytema a The New York Times. El cíclope Polifemo no fue una creación de IA, sino una marioneta animatrónica de 18,3 metros. Las sirenas son figuras pequeñas a la distancia y el Hades un campo turbio. En The Telegraph, Robbie Collin describió cómo Nolan filmó en un barco de madera en medio de una tormenta real que hizo que los extras se sujetaran de los bordes y vomitaran, creando la sensación de tempestuosidad de la película. Nolan sabe cómo construir reinos de fantasía hiperreales, como lo hizo en El origen y Tenet, pero en La odisea, ha optado por lo terrenal sobre lo llamativo y ostentoso.

Algunas de las decisiones narrativas controvertidas que Nolan ha tomado parecen ser consecuencia de este enfoque. La película no crea un fastuoso mundo de ensueño antiguo para que los espectadores se pierdan en él. Los dioses apenas están presentes, excepto por una discreta Atenea interpretada por Zendaya. “La Odisea de Nolan, a diferencia de la de Homero, es una historia completamente desencantada, carente de lo sobrenatural, aparte de una que otra bruja extraña que aparece”, se quejó el influente de derecha Matt Walsh, quien compara la película —desfavorablemente— con Gladiador, El Señor de los anillos y Apocalypto de Mel Gibson. Lo que está en juego en la película se siente más psicológico que mítico.

Eso parece ser exactamente lo que está atrayendo a los espectadores, convirtiendo La odisea no solo en un éxito sino en un fenómeno cultural, al grado de que algunas personas han viajado en avión por la oportunidad de verla en formato IMAX de 70 milímetros. (Como informó The New York Post, el único cine de Manhattan que proyecta la película en ese formato tiene agotadas las entradas para todas las funciones hasta el 19 de agosto). Podría parecer que hay una contradicción entre su falta de atractivo visual y su éxito como espectáculo. Pero la IA ha abaratado el atractivo visual. Los espectadores anhelan lo visceral.

Una de las pocas sorpresas agradables de este año es que la gente está volviendo al cine. Durante la pandemia, hubo muchas predicciones de que los cines estaban muriendo, reemplazados por las comodidades del video en transmisión en continuo. Si bien los pronósticos más pesimistas resultaron exagerados, en años recientes, la tendencia ha seguido siendo descendente. Las ventas de taquilla en Estados Unidos fueron más bajas en 2024 que en 2023, y continuaron decepcionando en 2025. Este año, sin embargo, va camino a ser el mejor en ventas de entradas desde 2019. Los jóvenes, ansiosos por tener experiencias compartidas, han estado acudiendo en masa a los cines; según un estudio de Fandango, la generación Z es ahora el grupo demográfico más activo en la asistencia al cine.

Lo sorprendente, sin embargo, no es solo que la gente esté regresando a los cines, sino el tipo de películas que van a ver. Las películas recientes que lucen artificiales —incluyendo Supergirl, la versión de acción real de Moana y Star Wars: the Mandalorian and Grogu— han fracasado. Por el contrario, las películas de terror de bajo presupuesto Obsesión y Backrooms: sin salida, que se basan en premisas aterradoras en lugar de imágenes de otro mundo, han sido éxitos enormes. “El público en 2026 está enviando un mensaje claro a los cineastas: queremos que las películas se vean reales, y que suden al hacerlas”, escribió James Hibberd de The Hollywood Reporter.

No hay mayor defensor de la realización cinematográfica práctica y analógica que Nolan, quien ni siquiera tiene un teléfono inteligente. Hablando con Collin de The Telegraph, celebró el rechazo de los jóvenes a la IA: “Nunca en mi vida he visto un rechazo generalizado tan rápido a un salto tecnológico supuestamente fundamental”, dijo Nolan. Como resultado, dijo, “después de años de avanzar hacia entornos altamente virtuales, estamos viendo un interés renovado en formas de narración más táctiles y más reales”.

Es este ethos, más que el elenco multirracial, lo que hace que La odisea sea una reprimenda a la ideología de Musk, con sus visiones de grandeza derivadas de los videojuegos y su convicción de que los algoritmos pueden hacer arte. Probablemente tenga razón en odiarla. Se equivoca al creer que sus máquinas algún día podrían crear algo que se le acerque siquiera.