Los niveles de flúor detectados en el agua potable de los municipios de Chihuahua, Villa Ahumada y Ciudad Juárez alcanzan hasta tres veces el límite máximo permitido, de acuerdo con un estudio científico reciente que advierte sobre riesgos a la salud derivados del consumo prolongado.
La investigación, realizada por la doctora Angélica Cervantes Trejo, especialista en Manejo de Recursos Naturales por la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), identificó concentraciones de 1.72 mg/L en la ciudad de Chihuahua, 5.08 mg/L en Villa Ahumada y 2.92 mg/L en Ciudad Juárez.
Estos valores superan el límite de 1.5 mg/L establecido por la Norma Oficial Mexicana NOM-127-SSA1-2021 y por la Organización Mundial de la Salud (OMS), llegando en algunos casos a triplicar la concentración considerada segura para el consumo humano.
La doctora Cervantes explicó que la contaminación por flúor en el agua subterránea del estado es un problema histórico, documentado desde la década de los noventa. Sin embargo, advirtió que el problema se ha agravado de manera gradual debido a la sobreexplotación de los mantos freáticos, una situación común en regiones áridas como Chihuahua.
Al extraer agua de acuíferos cada vez más profundos, el contacto prolongado con las formaciones geológicas favorece la disolución natural del flúor, elevando su concentración en el agua destinada al consumo humano.
En cuanto a los efectos en la salud, la investigadora señaló que el daño no ocurre de manera inmediata, sino tras una exposición prolongada, generalmente por el consumo diario de agua contaminada durante periodos de diez años o más.
Entre los principales riesgos se encuentra la fluorosis dental, que provoca manchas visibles, debilitamiento del esmalte y mayor susceptibilidad a caries. Aunque suele percibirse como un problema estético, se trata de una afectación irreversible.
En concentraciones aún más elevadas, especialmente cuando el promedio supera los 4 mg/L, el flúor puede provocar fluorosis esquelética, una condición que reduce la densidad ósea, genera rigidez articular y aumenta el riesgo de fracturas, particularmente en la edad adulta.
En este contexto, subrayó que Chihuahua presenta un índice comunitario de fluorosis dental de 0.63, considerado alto y consistente con los niveles detectados en el agua potable.
Aunque el flúor es un elemento necesario en cantidades mínimas para el fortalecimiento de dientes y huesos, la especialista enfatizó que dosis elevadas ingeridas de forma continua representan un riesgo serio para la salud pública, especialmente en comunidades que dependen exclusivamente del agua subterránea para su abastecimiento.
El estudio fue publicado en junio de 2025 en una revista científica, lo que respalda la validez de los resultados y refuerza la urgencia de acciones coordinadas entre instituciones académicas y autoridades responsables del suministro de agua.
La investigadora destacó la importancia de establecer un programa permanente de monitoreo, en colaboración con las Juntas de Agua, para identificar los pozos que rebasan o triplican el límite normativo. Asimismo destacó la importancia de que las autoridades implementen tecnologías de remoción de flúor, con el fin de reducir la exposición y proteger la salud de la población.
Angélica Cervantes Trejo es egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua (ITCH) de la carrera de Ingeniería Química. Cuenta con una Maestría en Ciencia y Tecnología Ambiental por el Centro de Investigación en Materiales Avanzados (CIMAV), así como un Máster en Química por la Universidad de las Islas Baleares, España. Es Doctora en Manejo de Recursos Naturales por la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) y realizó una estancia postdoctoral en el CIMAV durante el periodo 2019–2021. Su línea de investigación se centra en el estudio de la interacción agua–suelo–plantas en la presencia de elementos tóxicos. Actualmente se desempeña como docente de Ingeniería Química en el Instituto Tecnológico de Chihuahua, cargo que ocupa desde enero de 2021 a la fecha.







