En 1918, cuando la Primera Guerra Mundial estaba terminando, Carlos I —el emperador de Austria-Hungría y miembro de la dinastía Habsburgo— presintió el fin del imperio. Carlos, sobrino de Francisco Fernando, cuyo asesinato había desencadenado la conflagración, reconoció las crecientes amenazas de los bolcheviques y los anarquistas. Para salvaguardar las joyas que los Habsburgo, la …










