Ciudad de México.- Antes de escribir y estelarizar Rocky, que lo catapultó al estrellato, Sylvester Stallone ya tenía una especie de conexión mental con el box; la vida había sido tan injusta con él que sólo podía concebirla como el más brutal de los combates.
«Pensaba en la vida como un cuadrilátero: cuando decides entrar, la vida te hará daño si no luchas», recuerda el actor en su libro «Los Escalones. Memorias», publicado este 2026, cuando se cumplen 50 años del estreno del filme.
Si bien hoy es famoso por la saga del pugilista y las cintas de Rambo, el actor estuvo contra las cuerdas múltiples veces, con una carrera que parecía no despegaría jamás, cuando los agentes en Hollywood lo rechazaban por su arrastrada forma de hablar y la asimetría de su boca.
Trabajó en el zoológico de Central Park, Nueva York, donde limpiaba el excremento de la jaula de los leones por las mañanas y al salir iba a audiciones infructuosas, lo cual lo llevó al estado ideal para escribir la historia de un boxeador en el que nadie creía, pero no estaba dispuesto a rendirse.
«Mi historia es la de cualquier persona que haya soñado con hacer algo especial o inesperado con su vida, pero que nunca haya tenido la oportunidad», escribió Stallone en su libro.
Creció en un pequeño departamento de Hell’s Kitchen, entonces una de las zonas más peligrosas de Nueva York. Pero la violencia principal la sufría en su hogar, como hijo de padres frustrados por no cumplir sus sueños en el mundo del espectáculo.
Su padre, Frank, había querido ser cantante, pero fue un zapatero y peluquero que golpeaba a sus hijos. Su madre le repetía que sólo estaba vivo porque sus intentos de abortarlo no habían funcionado, según contó a sus hijas Sophia y Sistine Stallone en su podcast Unwaxed.
Pero Stallone creía en sí mismo, por lo que se fue a Europa para estudiar en Suiza. No terminó su formación y siguió sus estudios en teatro en la Universidad de Miami, que también dejó.
De vuelta en Nueva York, se aventuró en el zoológico. En su historial también se cuenta una película erótica suave, Party at Kitty and Stud’s, que aceptó por dificultades económicas.
«O hacía esa película o robaba a alguien, porque estaba al límite, completamente desesperado», dijo a Playboy en 1978.
También fue acomodador en un cine, el cual se convirtió en una escuela, ya que estudiaba cada película que proyectaban para identificar qué las hacía buenas o malas. Incluso grababa los diálogos para repasarlos a detalle.
Aquello lo impulsó a escribir sus guiones, pero ninguno triunfó. En su lugar, consiguió papeles en las películas The Lords of Flatbush, Death Race 2000 y Capone.
Aun así sus problemas económicos eran tan grandes que sólo comía huevos crudos, de acuerdo a Vanity Fair. En ese momento tan bajo, en 1975, escribió, en tres días, el primer guion de Rocky.
Un héroe real
Su primera inspiración para crear al personaje fue Rocky Marciano, pugilista de finales de los 40 que terminó su carrera invicto, en quien el actor veía ecos de sí mismo.
«Era exactamente como yo: hijo de unos inmigrantes italianos criado en una dura ciudad industrial. No empezó a boxear hasta los 24 o 25 años, cosa inaudita entre los campeones de boxeo. Además, ya venía con el nombre de Rocky incluido. Era perfecto», escribe en sus memorias.
La primera versión de guion mostraba a Rocky como un hombre antipático, con el rostro lleno de cicatrices, que el mismo guionista describió como un mapa de dolor y fracaso.
El personaje trabajaba como recaudador de un usurero, el cual resultaba ser su medio hermano, y estaba enamorado de Adrian. Como ella era de familia judía, su madre rechazaba al joven italiano.Para el propio Stallone, el libreto resultaba desastroso.
«Rocky no tenía rasgos simpáticos ni sueños ni aspiraciones. Simplemente aceptaba que había malgastado su vida. Así que no había gran cosa para ponerse de su lado», detalla en su libro.
Entonces llegó, en 1975, el combate por el título mundial pesado del ídolo Muhammad Ali contrae Chuck Wepner, a quien todo mundo descontaba de antemano.
Que lograra tirar a Ali, y sobreviviera hasta el round 15, contra todo pronóstico, mostró al actor que podía redibujar a su personaje y llevarlo a lograr la misma hazaña.
Así creó a Rocky Balboa, «el Semental Italiano». Aquel apodo llama la atención del campeón Apollo Creed, quien necesita un nuevo oponente cuando el suyo se lesiona, por lo que le ofrece una oportunidad.
El peleador, enamorado de la tímida Adrian, hermana de su amigo Paulie, se prepara sin descanso bajo la tutela del entrenador Mickey para lograr lo imposible.
«Quería escribir una película sobre un tipo que dice: ‘No soy nada bueno, ni lo seré jamás. Me enfrento a grandes boxeadores, pero sólo quiero tener la oportunidad de llegar hasta el final'», expresó en el Festival de Cine de Toronto en 2023, recogió The Hollywood Reporter.
Pero en ese punto, Stallone no estaba cerca del final del combate, sino a punto de iniciar, ya que filmar la película como la imaginaba se volvió una labor titánica.

No ceder jamás
El guion consiguió despertar el interés en los productores Irwin Winkler y Robert Chartoff, pero Stallone tenía una condición: él debía protagonizarla.
Para disuadirlo, los productores le ofrecieron 60 mil dólares por el libreto. Stallone tenía en el banco apenas 106, pero no aceptó.
La oferta llegó hasta 360 mil dólares para que entregara su historia sin que él actuara, oferta que rechazó, y terminó por protagonizar su cinta, que se llevó 10 nominaciones al Óscar en 1977 y ganó tres, incluida la estatuilla a Mejor Película.
Stallone escribió las seis películas de la saga y dirigió cuatros. Al dejar el relevo a Creed, por primera vez se alejó de su personaje como guionista.
La taquilla actual de Rocky es de 117.2 millones de dólares, de acuerdo al sitio especializado Box Office Mojo, y podría subir gracias a su reestreno este jueves en cines mexicanos.
La saga
Rocky (1976)
Rocky II (1979)
Rocky III (1982)
Rocky IV (1985)
Rocky V (1990)
Rocky Balboa (2006)
Continuación (Adonis Creed)
Creed (2015)
Creed II (2018)
Creed III (2023)
Inspira otra cinta
El 12 de noviembre se estrena en cines Yo Soy Rocky, que cuenta la historia de Stallone y sus intentos por filmar Rocky. La protagoniza Anthony Ippolito.
Guante mexicano
Stallone consideraba que las marcas tradicionales de guantes de box tenían un acolchado en los nudillos que se movía demasiado, como compartió a The New York Times en 1983. Así decidió usar una marca mexicana, Casanova, para la escena del gran combate en la película.






